Amniocentesis

La amniocentesis es una prueba común que se utiliza para poder diagnosticar a tiempo trastornos genéticos y ciertos defectos de nacimiento. Los trastornos genéticos son ciertos cambios en los genes que se trasmiten de la mamá o del papá hacia el bebé, los cuales les pueden causar problemas de salud.

¿Cuándo puede realizarse el test?

El análisis puede realizarse entre la semana 15ª y la semana 20ª de embarazo. Una amniocentesis temprana, suele ser complicada técnicamente, porque la membrana amniótica es aún muy sólida y contiene poco líquido, y la densidad celular en el líquido amniótico es aún baja.

¿En qué casos está aconsejada la amniocentesis?

La amniocentesis se recomienda cuando la edad de la madre es avanzada (más de 35-37 años) y cuando se detectan posibles irregularidades en una ecografía o un riesgo alto en la prueba del triple screening. También se realiza cuando existe la sospecha de un defecto del tubo neural. Igualmente cualquier mujer puede pedirle a su ginecólogo si tiene alguna duda o cree que debe hacérsela, quizás desee hacerse una amniocentesis si corre el riesgo de tener un bebé con defectos de nacimiento, como:

  • Ser mayor de 35 años, el riesgo de tener un bebé con ciertos defectos de nacimiento, como síndrome de Down ya que suele aumentar el riesgo con la edad.
  • Haber tenido otro hijo o embarazo con un defecto de nacimiento: Si tuvo un hijo o embarazo con un defecto congénito en el pasado, el profesional de la salud debe ofrecerle esta prueba.
  • Antecedentes familiares de un problema genético: Si usted o su pareja tiene alguna enfermedad genética (un problema de salud que se transmite al bebé de la mama o el papá), o un familiar cercano tiene una enfermedad como la fibrosis quística o anemia drepanocítica, posiblemente desee hacerse la prueba.

¿En qué consiste este método?

Antes que nada en médico utiliza el ultrasonido para encontrar el latido del bebé, la bolsa con el líquido amniótico y la placenta, para tener bien controlado en donde se encuentra el bebé para que no haya ningún problema, luego limpiara la zona del abdomen,  en donde va a trabajar, con un líquido antibacteriano para esterilizar la zona.

Luego guiándose por el ultrasonido el médico realiza una punción con una aguja larga a través del abdomen de la madre atravesando la pared uterina y la bolsa amniótica para llegar al líquido amniótico, todo este proceso se controla mediante una ecografía para que no se pueda llegar a dañar al niño. Con esta aguja se recoge de 20 a 25 milímetros de líquido amniótico el cual se envía al laboratorio donde se examina y analiza.

Al terminar la madre debe retirarse a su domicilio y hacer reposo durante todo el día, para evitar riesgos innecesarios.

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