La importancia de cepillarse los dientes

Hola mami, hoy veremos lo importante que es crearles el hábito de que nuestros niños se cepillen los dientes, sé que al principio cuesta porque los peques con tal de jugar o hacer las cosas que quieren ellos no se acuerdan de su boquita, pero para eso estamos los papás para recordarles y si es necesario lavarnos con ellos para que vean que los mayores también lo hacemos.

Los médicos dicen que sobre los dos años hay que comenzar a crearles el hábito de lavarse los dientes, se comienza con un cepillo de goma con agua sola sin pasta de dientes, por supuesto lo haremos nosotros para que el niño vaya aprendiendo.

Hasta este momento todo será relativamente fácil, porque lo haremos nosotros, pero cuando nuestros hijos comiencen a ser un poco mayores y ser algo más independientes les costara el tomarse unos minutos para cuidar su boca, un buena técnica que podemos utilizar es explicarles que como se van haciendo mayores ya tienen que tomar responsabilidades de mayores y una de ellas es lavarse los dientes 3 veces al día, les podemos cambiar el cepillo y comprarle unos que vienen para niños con dibujos (por ejemplo de cars o las princesas) y por supuesto la pasta dental acorde a la edad del niño, como ya hemos dicho anteriormente al principio lo haremos nosotros y sobre los 3-4 años más o menos dejarlos que lo hagan solos pero siempre bajo nuestra atenta mirada, ya que si lo hacen de una forma que no es la correcta no les servirá de nada.

Cuando comiencen con el cepillo pueden utilizar una pasta que tenga flúor pero utilizarla en pequeñas cantidades, también hay que explicarles que deben lavarse la lengua y masajearse las encías:

  • Para la lengua hay cepillos que traen en la parte posterior una cierta rugosidad y es para que se pase de forma suave y solo con agua por la lengua para quitar cualquier tipo de bacteria que pueda llegar a quedar.
  • Las encías es bueno que las estimulemos dando unos pequeños masajes y activar la circulación de la sangre

También es una buena estimulación enviarles una pasta y un cepillo al cole, para que cuando sus compañeros al terminar de almorzar se cepillen, él también lo pueda hacer y se sienta mayor como sus compañeros.

Y como último consejo les dejo un cuento que les pueden contar a los niños, por experiencia personal les digo que funciona, a mi hijo le sirvió mucho:

Hace mucho tiempo en un pueblito muy lejano había un pequeño príncipe llamado Alexander. Este príncipe siempre comía muchos dulces pero no solía lavarse sus dientes. Un día, al pequeño Alexander un diente se le cayó de su boquita. Sin embargo, este diente estaba sucio y muy feo.

Aun así el príncipe Alexander decidió ponerlo debajo de su almohada pensando que quizás el ratoncito vendría y le daría una moneda. Sin embargo su sorpresa fue mucha al ver que no apareció moneda alguna y fue un mago que le dijo:

“Por sucio moscas comerás y tu aliento horrible será hasta que tus dientes aprendas a lavar”

Muy triste Alexander salió fuera del castillo y en agua de una pileta puso su lengua. Alexander hizo muchas gárgaras y pensó si era suficiente. Pero observó su reflejo en el agua y un sapo a un vio. El sapito Alexander por un bosque caminó y con un castor se encontró.

Grande fue su sorpresa al ver los grandes dientes blancos del castor. Muy curioso le pregunto:

“Castor como es que tienes tus dientes tan blancos“

Y el castor contestó:

“Muy fácil pues con mi cepillo canto así: chiki- chiki-chi para arriba, chiki- chiki-chi para abajo y chiki- chiki-chi para un lado, chiki- chiki-chi y así me los lavo”

Muy contento Alexander agradeció al castor y a casa volvió. Tomó su cepillo Y con la canción sus dientes lavó “chiki- chiki-chi para arriba, chiki- chiki-chi para abajo y chiki- chiki-chi para un lado, chiki- chiki-chi y así me los lavo”

De pronto el mago apareció, felicitó a Alexander y en príncipe lo convirtió y así Alexander sus dientes cuidó.

 

Espero que les haya servido este pequeño resumen que he intentado explicarles desde mi experiencia personal como madre de un niño que ya ha cogido el hábito y ha comprendido que si no se limpia los dientes como es debido van a venir unos bichitos muy feos que se van a comer sus dientes y lo peor es que el ratoncito Pérez no vendrá a darle el regalito que se merece.

 

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